tomanotas

incontinência visual

Trechos de Disparos contados, da fotógrafa Leila Méndez.

Estamos inmersos en un presente de superabundancia e incontinencia visual. (...) Una sociedad enferma de velocidad, en la que el alud de imágenes y el auge de nuevas tecnologías ponen en entredicho tanto el significado como los usos tradicionales de la fotografía.
Antes la foto era documento, memoria. Ahora nos interesa el presente, la inmediatez; la foto es fugaz, se captura para compartir y luego ser borrada. Eso implica una nueva dimensión de la temporalidad.
(...) la película impone una restricción que, de algún modo, lleva a la simplicidad.
De alguna manera, esa búsqueda de una estética imperfecta, con poca resolución en las fotos y poca trama en los vídeos, nos conecta una vez más con el rechazo hacia esa realidad demasiado nítida que mencionaba antes.
(...) una de las virtudes del analógico es el tiempo. La descontinuidad de la película ralentiza los tempos; un regalo en este presente ebrio de velocidad. Sería interesante retomar desde el digital las pausas del analógico, forzar el reposo.
El acto de fotografiar, sea el formato que sea, te conecta directamente con el presente. Es como tocar un instrumento. Tu atención se focaliza en el sonido, el ritmo, las notas y las emociones de ese momento preciso. Te abstrae del pasado y del futuro. Te sumerge plenamente en el placer de estar creando algo.
Nadie cuestiona la conveniencia del digital en términos de seguridad, pero en el analógico, con aventura o sin ella, hay una serie de paradas antes de ver la foto final, y ese lapso hace que uno se olvide un poco y llegue al rencuentro con el material con la mente fresca y receptiva.
[La espera es] algo que no manejamos muy bien hoy en día. Lo queremos todo de inmediato. En general, no toleramos esperas prolongadas para ver cómo madura algo. La experiencia se acorta y no deja la misma huella vivencial.
Es en la intensidad del proceso donde pienso que reside el valor del analógico.
La película no mejora el resultado final ni lo valida; sin embargo, el hecho de atravesar la vivencia los ayuda a comprender las características físicas de la luz y otros aspectos fundamentales de la fotografía. Es el viaje que los acerca a ella.
Mi vínculo con lo analógico no reside tanto en el aspecto mágico o esotérico, aunque reconozco su atractivo. Lo que más me interesa es el respeto al proceso que exige la película, la actitud frente al método.
Si consideramos a los más jóvenes nuevos adeptos, podemos ver en ese deseo suyo hacia lo que perciben como genuino una respuesta a la superficialidad de una era marcada por el consumo voraz de experiencias, en su mayoría a través de pantallas. Esto otorga un valor singular a lo finito, a lo irrepetible y, muy especialmente, a lo que sucede lejos de una pantalla.
Extraño todo lo que implicaba conseguir una revista específica, un libro en particular, o esa canción que escuchaba de pasada en una fiesta y no descansaba hasta encontrar, a veces esperando pacientemente a que volviera a sonar en otra parte. Eso contrasta con la poca erótica que implica disponer de acceso instantáneo a todo a través de las plataformas.
También sería interesante, al margen de formatos, acostumbrarnos a disparar menos, no solo por la salud del planeta, sino para hacerlo de una forma más consciente. Para disfrutar más el acto fotográfico, recrearnos en él.

#fotografia #literatura #recorte